viernes, 12 de julio de 2013

Desaparezco por un rato

Me abro

He hecho examen de conciencia y he decidido callarme una temporadita a ver si aumenta la confianza exterior y cumplimos el objetivo de déficit. Que me piro, vamos, que emigro a mis cuarteles de estío

La presidenta de Castilla-La Mancha María, Dolores de Cospedal. / ISMAEL HERRERO

Lo advierto desde el minuto uno para que los delicados de estómago abandonen el barco: esta columna es de pésimo gusto. Ruda, zafia, ordinaria, lo que se dice basta. Pues eso, que basta. Hasta aquí hemos llegado. He hecho examen de conciencia, he concluido con el ministro Margallo que hablar de chorradas es fatal para la marca España, y he decidido por puro patriotismo callarme una temporadita a ver si aumenta la confianza exterior y cumplimos el objetivo de déficit. Que me piro, vamos, que emigro a mis cuarteles de estío. Y así, de paso, dejo hueco para que voces más autorizadas hablen de lo que de verdad importa, como pide Rajoy a la prensa para que no le incordie con las bobadas de Bárcenas con lo fenomenalmente bien que va la macroeconomía.
A ver, que no es pereza. Que para cotorra, mi menda. Pero cuando se trata del interés nacional y de asuntos de Estado, soy la tumba de Amenofis IV. Otra cosa es que te llamen a declarar como testiga, como a Cospedal de La Mancha, y tengas que rajar por gónadas todo lo que sabes, o te empapelan por falso testimonio. Por cierto, pobre Dolores: todo el día presumiendo de ser la más transparente y de tener el mejor estriptis del arco parlamentario, para que luego te conmine el fiscal a darle pelos y señales del dinero que entra en tu partido porque no se fía un ídem de tu argumentario. Y es que para mí que, además de Bárcenas, más de uno le tiene ojeriza a la general secretaria. Por mujer, por poderosa y por jaquetona. Sí, he dicho jaquetona. El otro día me tacharon de micromachista las feministas de toda la vida por llamárselo a la lideresa socialista andaluza Susana Díaz y, ya puesta a blasfemar contra la corrección política, prefiero pecar de macro que de micro, que a mí no me van las medias tintas.
Ahora, para jaquetón de España, Luis el C. Por lo menos, antes de entrar en el trullo. Deseandito estoy de verlo ir a declarar a la Audiencia a ver cómo le ha afectado el régimen penitenciario. Seguro que, entre la ola de calor, el rancho del talego y el disgustazo de que le dejaran plantado sus abogados Bajo y Trallero, ha perdido por lo menos cien gramos. Eso sin hablar de su asfixiante situación económica. Que le libere algún fondo, le ha suplicado a Ruz, para poder pagarle al nuevo picapleitos y que Rosalía disponga de líquido al menos para retocarse las mechas, que a la pobre le llega el marrón al cuello. Yo no sé cómo Ruz no se apiada de semejante drama. Pena daba oír a ese Adán decirle al juez, así, en confianza, que no es ni el primero ni el último que tiene un potosí en Suiza y que le chulea dinero al fisco, no me digas tú que eso no lo entiende todo el mundo, a no ser que vivas en los ídem de Floriano.
Total, que mientras escampa como siempre o se va todo al garete, me abro a ver si recargo la batería, que estoy desde el invierno apagada y sin cobertura ninguna. Según las revistas, George Clooney, Amador Mohedano, Darek, Rupert Murdoch y Rafael Amargo están disponibles tras dejarlo con sus respectivas, así que muy mal se me tiene que dar para no fichar a algún ariete en el mercado de verano. Otra cosa no, pero una tiene banda ancha.

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